Kesengawa, de Naoya Hatakeyama

Después de leer “Kesengawa” de Naoya Hatakeyama como parte de La Voie des indés 2016, me gustaría ofrecer las por medio de Light Motiv, Libfly y Aurélie, así como a los distintos editores que participaron en esta operación.

El terremoto del 11 de marzo de 2011 que causó un tsunami frente a las costas de Japón (isla de Honshu) dejó su marca en los japoneses y en el planeta para toda la vida. Así, el desastre habrá provocado más de 18.000 muertos y desaparecidos. Es este drama el que Naoya Hatakeyama escoge contarnos a través de una clase de cuaderno de bitácora. De hecho, en este último, el creador y fotógrafo japonés narra su viaje de una forma emocionante y modesta. ¿La madre de Naoya Hatakeyama sigue viva? Porque ésta es de la región afectada por el tsunami, así que el fotógrafo escoge irse, tomar la idea, proceder a donde debe estar su madre… Y después, Naoya Hatakeyama no se olvida de estas dos hermanas, ellas también son de la región devastada, para ellas también él teme lo malo.

“Se ha salvado todo o no, el resultado ya debe ser popular. Pero no. Ya que ni yo ni esos con los que me encontré hasta la actualidad, ya que nadie conoce este resultado, es que todavía no existe en ninguna parte. Inclusive si algo está pasando, nada sucedió todavía. ¿Es eso ilógico? Al opuesto, es la lógica misma. No puedes llamar a la verdad lo que nadie siente, ¿me equivoco? Así que lo que está pasando allí todavía no es una situación. Así que, por favor, no digas “aniquilación”, no digas que es “sin promesa”.

En la sección primera del libro, el creador, en su sendero hacia lo irreconocible, recuerda su pasado, su niñez, su región natal… Así que nos lo cuenta a través de bellas imágenes que son apacibles, nostálgicas y bellas. Simultáneamente, Naoya Hatakeyama redacta contenidos escritos breves sobre sus intranquilidades, así como sobre las adversidades encontradas en su sendero. El pasado del fotógrafo japonés se ve ser feliz, eso es lo que uno siente cuando se desplaza por las fotografías. La naturaleza es tranquila y verde, los niños organizan una fiesta, otros juegan béisbol en el patio de la escuela mientras los hombres trabajan. Las fotografías se calman mientras la narración de la autora es perturbadora, el drama es palpable, asusta… Nos preguntamos qué está pasando, qué pasa con la familia de Naoya Hatakeyama que se las arregla para conseguir algo de información a través de su teléfono.

En la segunda parte del libro, es un testimonio de forma exclusiva fotográfico al que poseemos derecho y es brutalmente el tiempo presente el que resurge. En este momento las fotografías en enorme formato hacen el horror, el sitio destruido, la desolación aún más aparente… ¡Las expresiones son inútiles! Por último entendemos lo que solamente podíamos imaginar. Desde ahí, el tiempo se detiene y vuelve de la nada a lo irreconocible. Qué sorpresa para Naoya Hatakeyama…

“Kesengawa” es un “libro de testimonios” increíblemente conmovedor.

Concluiré diciendo unas expresiones sobre la edición, que es muy hermosa. No sé cómo se realizó la portada del libro, pero el tacto es muy divertido, increíblemente despacio, la sensación es muy atrayente. Añado una línea desde Élodie de Light Motiv, me enseña que es la laminación de tacto despacio la que otorga este toque muy divertido…

¿A quién le agradan las historias fotográficas?

He despertado a los 30, divorciada. Ahora inicio una nueva etapa en este blog.
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