Silencio, desde Shûsaku Endô

San Francisco Javier, el primer misionero católico portugués, tenía tanta cree por los japoneses que los llamó los más capaces de Asia. Además, el P. Sébastien Rodrigues conoce muy bien la posición de San Francisco Javier y su admiración por los japoneses. Afligido, el P. Sébastien Rodrigues volverá a reflexionar con algo de amargura y perplejidad.

¿Cómo podría ser de otra forma para nuestro devoto padre que está en un estado de confusión? El P. Sébastien Rodrigues se ve muy valeroso, así que el lector que soy lo admira, pero este último también está muy angustiado por su situación que nombraré por modestia de dificultosa. El catolicismo no huele a santidad en este Japón del tiempo Tokugawa, el país está cerrando y por el momento no quiere entender nada de los españoles y portugueses ni de sus misioneros. A los holandeses siempre se les facilita venir a comerciar, también son menos proselitistas, así que siempre… No obstante, es en este país donde el Padre Sébastien Rodrigues es enviado con dos de sus compañeros para seguir el trabajo de evangelización del país emprendido por su mentor. Así, este último no es otro que el misionero Ferreira y se rumorea que nuestro joven sacerdote Rodrigue tendrá que investigar. ¿Pero qué rumor? El misionero Ferreira habría negado su fe católica y tomado un nombre japonés. ¡No! ¡No! Irrealizable, el padre Sébastien Rodrigues no lo cree. Esta clase de cosas no tienen la posibilidad de pasar, porque Dios está con Ferreira, la escucha. ¿Pero lo oye siquiera??

“Eran mártires. ¡Pero qué mártir! He leído muchas de las historias en las vidas de los santos, y aprendí cómo sus almas habían regresado a su morada celestial, cómo habían sido bienvenidos a la gloria mientras los ángeles traspasaban sus trompetas. Tal es el brillante martirio que comunmente veo en mis sueños, pero el que en este momento les describo no tenía nada tan magnífico. Era miserable y lamentable. La lluvia incesante cae sobre el mar. Y el océano que los mató se eleva en un silencio sobrehumano.

El estilo de Shûsaku Endô, escritor católico japonés, es atrayente porque cambia. De hecho, el creador adopta al principio el modo de escritura epistolar, pero muy rápidamente redacta en tercera persona antes de finalizar su libro con un cuaderno de bitácora. Tienes que estar concentrado. El estilo del creador es riguroso, desde luego, pero también increíblemente poético, como sin lugar a dudas habrán notado en el pasaje previo.

Así, el creador japonés Shûsaku Endô, en su novela histórica “Silencio”, nos transporta a una época desfavorable para los católicos. Así que nos encontramos en Japón cerca del año 1614 y el catolicismo está contraindicado, los católicos son perseguidos en tanto que los misioneros son perseguidos. No obstante, el Papado continúa mandando jesuitas para enseñar a Cristo a los japoneses. Entonces, el P. Sébastien Rodrigues tendrá que realizar su difícil misión en un país arriesgado para él y para la entidad que representa. Así, nada se le ahorrará al héroe del libro que será perseguido moral y físicamente. Sébastien Rodrigues dudó de su fe y compartió con nosotros, a través de la fantástica pluma de Shûsaku Endô, sus andanzas, sus cuestiones espirituales y filosóficas. El P. Sébastien Rodrigues también sufrirá físicamente y no se le perdonará nada, no a nosotros, leyentes alerta. Para soportar el padecimiento moral y físico, el P. Sébastien Rodrigues buscaba la asistencia de Dios, a quien pedía todo el tiempo respuestas. No obstante, nuestro desafortunado jesuita no recibirá nada a cambio, a sus quejas espirituales, sino un extenso y profundo “Silencio”.

Como habréis comprendido, me ha encantado esta robusta y atractiva novela histórica que nos comunica así sobre un período irreconocible en Japón. ¿Qué dice usted?

He despertado a los 30, divorciada. Ahora inicio una nueva etapa en este blog.
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