Cerezos de Japón, Tae-jun Yi

Hoy les hablaré de un libro escrito por un creador coreano. De hecho, aunque nací en Corea del Sur, clasifiqué al escritor Tae-jun Yi entre los escritores norcoreanos. Mi clasificación puede no ser correcta, pero te lo explicaré y podrás juzgarlo por ti mismo. No obstante, pensé que era una aceptable iniciativa. Y Corea del Norte, de hecho, es un país popular ahora mismo.

Como prometí, empezaré con unas expresiones sobre el escritor Tae-jun Yi. Así, este último nació el 4 de noviembre de 1904 en Corea del Sur. Tae-jun Yi, apodado el Maupassant coreano, decidió, poco después de la Segunda Guerra Mundial y tras un extenso viaje a través de la Rusia comunista, establecerse con toda su familia en Corea del Norte. Además, a lo largo de la Guerra de Corea, el creador, que en este momento es norcoreano, será interrogado por el gobierno de su país natal sobre estas posiciones políticas. Como producto de este interrogatorio, Tae-jun Yi será deportado y expulsado del territorio surcoreano. Además, como me enseña el editor, el escritor norcoreano se está convirtiendo en un creador sustancial en su nuevo país adoptivo. Tae-jun Yi publicó unos sesenta cuentos y 18 novelas antes de ocultar misteriosamente hacia 1956 o 1970 (la fecha de su muerte no se encontraba muy clara). Entonces, si hablo de Tae-jun Yi como escritor norcoreano, es porque decidió transformarse en uno estableciéndose allí por siempre. En este momento que las cosas están un poco más visibles, me se ve, hayamos ido al punto fundamental, que es el título que estoy criticando, que no es una novela, sino una colección de cuentos. Como sabes, siempre me cuesta un poco comentar de cuentos cortos, pero trataré de ofrecerte un concepto general de cómo me sentí después de leerlos. Así, esta colección de cuentos se compone de unos diez contenidos escritos subjetivamente cortos, la mayoría de los cuales tienen entre 10 y 20 páginas de extensión. Los contenidos escritos con los que descubrimos Corea en ese instante, sus prácticas y hábitos, están todos marcados por un cierto gusto que yo llamaré “dulce amargo”. Y como el creador coreano es relacionado con Guy de Maupassant, naturalmente me viene a la cabeza el título: “Bola de sebo”. De hecho, como en “Tallow Ball”, los contenidos escritos de esta colección de cuentos norcoreanos tienen dentro caídas duras y cínicas. Realista!

Un sonido de agua cayendo al suelo se elevó detrás de la empalizada de la vivienda vecina. El ruido fue lo bastante fuerte como para atraer la atención de Chost Ahn, absorto en tener sus dedos, y después escudriñó el agujero en el fregadero sobre sus gafas, una de cuyas ramas fue reemplazada por un trozo de cuerda de papel. Su mirada era tan fija como la de un gallo próximo de picotear semillas. Toda clase de basura se llevaba en el agua blanquecina que se había usado para enjuagar el arroz – trozos de calabacín, cáscaras de huevo, vainas de frijol mungo….

Como tienen la posibilidad de ver, me gustó bastante esta colección de cuentos. Me lo pasé bien con historias ricas y variadas. Todo lo mencionado se puede leer con relativa eficacia. De hecho, el libro sólo tiene 200 páginas. No volveré sobre los temas de las distintas historias, pero aquí están los títulos que usted podrá leer: “La historia de un soñador”, “La felicidad de las sombras”, “El país originario”, “R.A.S.”, “Los huertos de cerezos de Japón”, “La estación de lluvias”, “La agencia inmobiliaria”, “Un sendero hacia la noche”, “La historia de los conejos”, “El sol poniente”. Quisiera que te agrade tanto como a mí.

He despertado a los 30, divorciada. Ahora inicio una nueva etapa en este blog.
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